El abuelo se emociona. Toma su bastón y
empieza a caminar por el parque. Siente la brisa de la mañana y un aroma
inconfundible a margaritas. Sigue caminando hasta llegar a una fuente. El agua
le salpica pero parece no importarle. Contempla su alrededor. Hay niños
jugando. Escucha sus gritos de alegría y el ruido de viejas hamacas. Se sienta,
cierra los ojos y comienza a sonreír.
Un colectivo escolar se detiene antes de llegar a la esquina. Baja un niño de nueve años. Éste empieza a buscar a su abuelo. Lo encuentra sentado en un banco del parque.
-Abuelo, abuelo -Grita el niño- Viniste.
Un colectivo escolar se detiene antes de llegar a la esquina. Baja un niño de nueve años. Éste empieza a buscar a su abuelo. Lo encuentra sentado en un banco del parque.
-Abuelo, abuelo -Grita el niño- Viniste.
Se abrazan. El abuelo se alegra
sobremanera. Disimulando su emoción le dice al niño:
-Te traje un regalo. Cerrá los ojos.
-Te traje un regalo. Cerrá los ojos.
El niño cierra los ojos con fuerza. El
abuelo saca de su bolso un avioncito de madera y lo coloca en la mano de su
nieto. El niño abre los ojos y sonríe al ver el regalo. Le da un beso a su
abuelo y empieza a jugar con el avioncito. Lo lleva de un lado para el otro.
Imagina ser un piloto. El abuelo se conmueve. Se pone de pie y llama a
su nieto.
-Oscarcito, dame la mano y vamos para casa, tu mamá te espera.
-Oscarcito, dame la mano y vamos para casa, tu mamá te espera.
El niño suspende el juego y toma la mano de
su abuelo. Empiezan a caminar juntos.