Un niño descansa tímidamente sobre un
cajón de madera. La brisa albina recorre aquel establo lleno de luz y de
silencio. Piso de tierra, asientos de paja, animales recostados en la
arena. Lo bello de lo absurdo, la paradoja más sublime. La salvación
de la humanidad dibujada en el llanto y en la sonrisa de un niño.