Principio olvidado



Una llovizna tenue tapizó los jardines floridos del silencio mientras un húmedo sentimiento surgía en aquel día gris de diciembre. La gente corría acelerada sin saber a dónde ir, como si estuvieran perdidos, inmersos en leyendas y tradiciones ancestrales. Un humor efímero volvía a posesionar sus almas. Las calles se vestían de colores mientras el cielo quedaba postergado. Los hombres hambrientos de placer invadían las estrellas y el firmamento con gran estruendo ignorando al Creador del universo. El cielo quedaba cubierto en sangre, la historia se repetía otra vez. Un niño corría hasta el árbol de ilusiones descubriendo el encanto de la navidad. Los mayores contemplaban la cálida noche clandestina bañada en oro de papel. Todo era magia, todo era fiesta, un espectáculo temporal y pasajero donde la verdad era una pieza de museo enterrada en algún corazón olvidadizo.